Written by : Carrie Simmons

3 buenas razones para viajar con tus hijos

Si nunca has viajado con tus propios padres, probablemente te sientas indecisa de iniciar la tradición. Pero la recompensa de viajar con tus hijos, al pueblo vecino o a un destino exótico, bien vale la pena.

3 buenas razones para viajar con tus hijos

Crea recuerdos para toda la vida.

Después de viajar por más de una década para producir la serie televisiva Travel With Kids, la gente siempre me pregunta: “¿Por qué viajar con los hijos?”

La vinculación de la familia y el crecimiento intelectual y emocional, que se produce al viajar juntos, desarrollan la confianza del niño para explorar su mundo. Si nunca has viajado con tus propios padres, probablemente te sientas indecisa de iniciar la tradición. Si no sabes por dónde comenzar a planificar o te preocupa que el viaje se convierta en las vacaciones de la familia Griswold, aventurarte a lo desconocido siempre puede dar un poco de miedo. Pero la recompensa bien vale la pena.

Vínculo familiar

La esencia del lazo familiar aparecerá cuando juntos exploren un nuevo lugar, ya sea el mercado en el pueblo vecino o un destino exótico en una isla lejana. Cuando todo lo que los rodea es nuevo, las familias tienden a consolidarse al pasar por la misma experiencia. Tener el mismo origen les permite sentirse cómodos explorando lo desconocido. Y los recuerdos de las experiencias compartidas formarán un lazo afectivo en el futuro.

Crecimiento intelectual

Viajar puede ser muy instructivo y no necesariamente aburrido. Las posibilidades prácticas e interactivas de aprender historia y cultura pueden resultar tan interesantes que los niños ni siquiera se darán cuenta que están aprendiendo. En Travel With Kids lo llamamos edutainment o entretenimiento educativo.

Aprender cómo se produce el café mediante una caminata por las plantaciones para seguir el recorrido del grano desde la planta a la tostadora, pasando por el molinillo y finalmente a la taza; visitar los túneles de Cu Chi y caminar por la selva para tener un mayor entendimiento de la Guerra de Vietnam; escalar los senderos de montaña hasta la civilización perdida de los Incas en Machu Pichu; o caminar por las calles de Soweto en Sudáfrica y por la prisión en Robben Island para comprender la vida de Nelson Mandela son algunos muy buenos ejemplos.

Jamás olvidaré el primer día de clases de mi hijo Nathan en primer grado. Al entrar vio un cuadro de una pirámide Maya y exclamó, “¡Mira, Chichén Itzá!” (lugar que habíamos visitado el verano anterior). Pudo contarle a su maestra cómo vivieron los Mayas en ese lugar, cómo usaron el sol y la luna, etc. Eso es aprendizaje práctico, que no los abandona mientras en la escuela aprenden sobre esos lugares.

Crecimiento emocional

Todos deseamos criar hijos emocionalmente saludables que tengan confianza en sus propias capacidades y creencias. Cuando los niños observan que sus padres se sacrifican, y que a veces pueden fallar en una actividad o idioma nuevo, les demuestra que está bien asumir riesgos sanamente. Ya sea que estés intentando subirte por primera vez a una tirolesa en Costa Rica, montar a caballo en Arizona o aprender palabras indígenas en Alaska, cuando tus hijos vean que estás dispuesta a correr el riesgo de fallar, lo más probable es que ellos también intenten hacer cosas nuevas.

Cuando vuelvan a clases, posiblemente intenten practicar un nuevo deporte, presentarse a la audición para actuar en la obra de la escuela o postularse para integrar el nuevo concejo de estudiantes. El modelo de comportamiento positivo y de asumir riesgos sanamente que les has transmitido los ayudará a triunfar.

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